La pedanía que tenemos más cerca
Estar tan cerca tiene ventajas prácticas. Si al abrir el cajón descubrimos que hace falta una pieza que no llevamos encima, ir a buscarla y volver no complica la jornada, y la persiana no se queda desmontada más de lo necesario. Y si la reparación exige pedir un recambio concreto, como un motor de otra medida o unas lamas de un perfil poco común, organizamos la vuelta en cuanto llega.
Algorós, como el resto de pedanías, es campo ilicitano: predominan las viviendas unifamiliares, las casas con patio y las parcelas de cultivo. Eso cambia el tipo de persiana que encontramos: ventanas repartidas en una o dos plantas, muchas a ras de suelo, y persianas que durante años han trabajado de sol a sol sin que nadie les dedique un repaso.
Persianas a ras de suelo
En una casa de planta baja todas las persianas quedan al alcance de la mano, y eso se nota en su desgaste. Las lamas de abajo reciben los golpes de la pelota, del cortacésped o de la manguera; la lama final se dobla al tropezar con una maceta; y las guías se llenan del polvo y la tierra que levanta el viento. Todo eso acaba frenando el paño.
Por eso en estas casas cambiamos a menudo lamas sueltas y lamas finales, enderezamos guías y reponemos topes. Si una persiana de planta baja se queda subida de noche y no hay forma de bajarla, es de las urgencias que atendemos a cualquier hora, porque nadie quiere dormir con las ventanas del salón expuestas a la calle.
Un repaso a tiempo, antes del calor
La mayoría de averías que vemos en verano empezaron a gestarse en primavera: una cinta que ya se deshilachaba, un rodamiento que chirriaba, una guía con arena acumulada. En Algorós, con casas muy expuestas al sol, conviene revisar las persianas antes de que llegue el calor fuerte y empiecen a pasar media jornada bajadas.
En una revisión limpiamos las guías, aplicamos un lubricante seco que no atrapa el polvo, comprobamos cinta, recogedor, eje y topes y, si hay motor, ajustamos los finales de carrera. Te decimos qué está bien, qué conviene vigilar y qué cambiaríamos ya, y tú decides. Si alguna persiana te cuesta subirla, te contamos qué supondría motorizarla.
Preguntas frecuentes
¿Atendéis en Algorós de madrugada?
Sí. Algorós está a unos tres kilómetros y atendemos avisos a cualquier hora, también en fin de semana y festivo. Dinos la dirección o mándanos tu ubicación por WhatsApp.
¿Venís por una sola persiana?
Claro. Vamos igual por una persiana atascada que por una casa entera. Y si ya estamos allí y quieres que echemos un vistazo a las demás, lo hacemos.
¿Qué lubricante usáis en las guías?
Uno seco, normalmente de silicona, que deja la guía deslizante sin atraer polvo. El aceite o la grasa de siempre pegan la tierra del campo y, con el tiempo, frenan todavía más la persiana.
¿Cambiáis lamas finales dobladas?
Sí. Si la lama final se ha doblado con un golpe, la sustituimos por otra del mismo tipo y reponemos los topes, para que la persiana vuelva a cerrar pegada al alféizar.



